Cinco mil millones de passkeys ya están en uso en el mundo. El 90% de los consumidores las conoce. Y aun así, el 87% de las organizaciones sigue autenticando a sus clientes con contraseñas. Ese no es un dato contradictorio — es la fotografía real de una transición que avanza más despacio de lo que el marketing de las Big Tech quiere hacerte creer. Si su empresa todavía no tiene un gestor de contraseñas implementado, la pregunta no es si las passkeys van a resolver ese vacío este año. Es qué va a proteger sus credenciales mientras la transición ocurre — porque va a tomar más tiempo del que le están vendiendo.
Lo esencial
- El 87% de las organizaciones todavía depende de contraseñas para autenticar clientes, pese al crecimiento acelerado de passkeys.
- Un gestor de contraseñas no compite con las passkeys — cubre el terreno que ellas todavía no alcanzan.
- La ventana de riesgo no se cierra con anuncios de adopción; se cierra con implementación real en su operación.

La brecha entre el anuncio y su operación real
Todos los años alguien anuncia “el fin de las contraseñas”. Este año la promesa viene con más peso que las anteriores: la FIDO Alliance confirma que las passkeys ya superan los cinco mil millones de unidades activas y que el 68% de las organizaciones está desplegando o piloteando passkeys para sus empleados. Son cifras reales, no humo.
Pero desplegar no es lo mismo que reemplazar. El mismo informe deja un dato incómodo para cualquier directivo que crea que ya resolvió el problema: 87% de las empresas sigue usando contraseñas en algún punto de la autenticación de clientes. No es que las passkeys no funcionen — es que casi ninguna organización ha completado la migración completa, y la mayoría ni siquiera está cerca.
Un gestor de contraseñas no es la tecnología del pasado compitiendo con la del futuro. Es la capa que sostiene la operación mientras esa migración —que en la mayoría de las PyMEs de la región ni siquiera ha empezado— se completa. Esa migración no depende solo de que su empresa avance: depende de que cada proveedor y cada plataforma con la que trabaja también lo haga. Eso toma años.
Punto clave
Adoptar passkeys y usar un gestor de contraseñas no son caminos opuestos. Son dos capas de la misma estrategia de identidad — y su empresa probablemente todavía necesita ambas.
Lo que sigue costando la contraseña que nadie migró
El 33% de los consumidores reportó un compromiso de cuenta o notificación de brecha en el último año — pese al avance de passkeys ya mencionado. En Estados Unidos esa cifra sube a 41%. La razón no es un fallo de las passkeys: es que todavía conviven con contraseñas reutilizadas, débiles o simplemente olvidadas en sistemas que nunca se actualizaron.
| Indicador | Dato 2026 | Lectura para su PyME |
|---|---|---|
| Organizaciones que aún usan contraseñas en clientes | 87% | La migración completa sigue siendo la excepción, no la norma |
| Organizaciones desplegando passkeys para empleados | 68% | “Desplegando” — no “completado” |
| Consumidores con compromiso de cuenta reportado | 33% | La ventana de exposición sigue abierta hoy, no en un futuro sin contraseñas |
La pregunta no es cuándo desaparecen las contraseñas. Es qué las protege mientras siguen ahí.
Esa herramienta bien implementada resuelve exactamente esa ventana: credenciales únicas por servicio, cifrado local y cero fricción para el equipo que todavía trabaja con sistemas que no soportan passkeys — que en la región centroamericana es la mayoría de las plataformas de proveedores, bancos y software administrativo. Según el informe State of Passkeys 2026, elaborado por Sapio Research para la FIDO Alliance, esa brecha entre adopción anunciada y migración completa es, hoy, la norma del mercado — no la excepción.
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Por qué el gestor de contraseñas sigue siendo la base, no el reemplazo
Aquí es donde muchos directivos se equivocan de pregunta. No se trata de elegir entre passkeys o gestor de contraseñas — se trata de reconocer que su operación tiene ambos escenarios conviviendo: sistemas modernos que ya soportan autenticación sin contraseña, y sistemas heredados que van a depender de credenciales tradicionales por años. Tratar esto como “uno u otro” es el error que expone a la organización durante la transición.
Una herramienta zero-knowledge, con cifrado local, cubre exactamente ese segundo escenario sin pedirle a su equipo que confíe sus credenciales a un tercero que puede ver esos datos. Esa arquitectura —donde ni siquiera el proveedor puede leer las contraseñas almacenadas— es la diferencia entre una herramienta de conveniencia y una herramienta de seguridad real. No toda solución que se anuncia como “gestor de contraseñas” cumple ese estándar; muchas siguen dependiendo de servidores centrales que representan, en sí mismos, un punto único de fallo.
DPM, el producto de DacmosGroup en esta categoría, se construyó exactamente sobre ese principio: zero-knowledge, cifrado AES-256 local, sin dependencia de servidores que puedan ser el próximo titular de una brecha. No compite con las passkeys que su empresa ya empezó a adoptar — cubre lo que ellas todavía no alcanzan, con la arquitectura correcta para hacerlo bien.
¿Su empresa ya migró a passkeys, o solo cree que lo hizo?
Cuénteme en los comentarios qué porcentaje real de sus sistemas sigue dependiendo de contraseñas — la respuesta suele sorprender incluso a quien la escribe.
Ningún proveedor le va a decir que su transición a passkeys todavía tiene años por delante. Pero los números de su propia industria sí lo dicen. Mientras esos años pasan, la pregunta que debe responder no es cuándo van a desaparecer las contraseñas — es qué está usando para protegerlas hoy, en las plataformas que las siguen exigiendo.
Preguntas frecuentes
¿Un gestor de contraseñas sigue siendo necesario si mi empresa ya usa passkeys?
Sí, mientras conviva con sistemas que no soportan passkeys — que en la mayoría de las PyMEs de la región es la mayoría de sus plataformas. El gestor de contraseñas cubre ese terreno sin exponer credenciales reutilizadas.
¿Qué diferencia a un gestor de contraseñas zero-knowledge de uno tradicional?
En un gestor zero-knowledge, ni siquiera el proveedor puede leer las contraseñas almacenadas — el cifrado ocurre localmente antes de que cualquier dato salga del dispositivo. Es la diferencia entre confiar en una promesa y confiar en una arquitectura.
Su próximo paso no depende de esperar a que las passkeys terminen de reemplazar todo lo demás. Depende de cerrar hoy la ventana que dejan abierta mientras tanto. Si su empresa ya adoptó —o está evaluando— un marco Zero Trust, el gestor de contraseñas no es una herramienta aparte: es la pieza que hace operable el principio de “verificar siempre, no confiar por defecto” a nivel de credenciales. Puede revisar nuestra guía de Zero Trust para empresas LATAM para ver cómo encaja dentro de la arquitectura completa.